Te amé lo suficiente. Lo suficiente para llevarte en mi piel toda la vida, aunque mis células se mueran y vuelva a nacer una nueva cada siete años. Una piel que jamás habrás tocado. Pero, mi amor, no te preocupes, cada vez que ese tiempo se aproxime, juro llenar de caricias cada uno de tus rincones, para que no exista un solo momento en el que en tu piel no existan mis huellas.